jueves, 22 de octubre de 2009

ENCUENTRO CON UN RESPETABLE LÍDER DEL TAWANTINSUYU

Tras un prolongado e involuntario exilio de más de nueve años en Canadá, situación debida —en gran parte— al hecho de no haber colaborado con el japonés que gobernó, con el júbilo de aquellos que juran “morir por la patria”, durante diez años el Perú: estado-nación moderno, cáscara occidental incrustada como puñalada en pleno corazón del Tawantinsuyu, mi amado país natal. Después de este tiempo recién pude, luego de sortear oprobiosos legalismos típicos de la mentalidad española, retornar al Tawantinsuyu, mi Madre Patria. Tiempo antes de que se concretara dicho retorno, logramos, estando en las regiones boreales del continente Abya Yala, comunicarnos con un líder amerindio de origen aymara, nos referimos a Wayra Katari[1], quien en el espacio andino quechwa-aymara es conocido como un Irpiri (Líder, Guía)[2].
Nuestro hermano Wayra Katari tiene actualmente 74 años de edad, es conocido en el mundo occidental bajo el nombre de Carlos Milla Villena, de profesión arquitecto, quien, además de su función tradicional de Irpiri, se desempeña como director de arqueo-astronomía de la Asociación Peruana de Astronomía, de igual modo es el presidente del Consejo Directivo de la Asociación Amaru Wayra (Lima – Perú). Es necesario también mencionar que Wayra Katari es miembro del Seminario de Arqueología del Instituto Riva Agüero, de la Escuela de Altos Estudios de la Pontífice Universidad Católica del Perú, y de la Asociación Peruana de Arqueología.
Wayra Katari es el autor, como Arq. Carlos Milla Villena, de Génesis de la Cultura Andina, que fuera galardonado en 1979 con el Primer Premio de investigación científica por el Colegio de Arquitectos del Perú: este libro constituye un trabajo indispensable para todos aquellos que, más allá de sus prejuicios eurocentricos, necesitan y desean comprender la génesis y el desarrollo de los múltiples impulsos civilizacionales que han existido en el mundo andino. Otra obra suya, AYNI, Semiótica Andina de los Espacios Sagrados, es la continuación de la anterior y es de lectura obligada para quienes pretenden refutar la evidente continuidad cultural de la tradición andino-amazónica, patente desde hace por lo menos 6.000 años y que se manifiesta, sea en la cultura material (geoglifos, restos arquitectónicos, ceramios, esculturas, metalurgia y otros)[3] o en sus siempre vivas expresiones culturales (a través de lenguas de tipo primordial, de símbolos, mitos, ritos y prácticas espirituales tradicionales) existente en todo el territorio andino.
Al día siguiente de nuestro arribo a la capital neocolonial del Tawantinsuyu, es decir a Lima, fuimos fraternal y cariñosamente acogidos por el Irpiri, quien estaba acompañado de su digna esposa, hijas y demás familiares. En el apacible hogar de esta familia andina nos sentimos, sin exagerar, como en el nuestro. En este hogar, respiramos el vivificante aire de las milenarias tradiciones andino-amazónicas: los hieráticos cráneos humanos protectores cerca de la puerta (que sirve de entrada-salida al exterior), los ceramios y esculturas de antiguas civilizaciones amerindias, los soberbios óleos cargados de símbolos del mundo andino y la exquisita ambientación jardinera no solo logran crear una atmósfera de tranquilidad en éste hogar sino que le otorga un ambiente de sacralidad. Durante casi una semana tuvimos tiempo de departir y compartir, es decir de “reciprocar”, por emplear las palabras de nuestros venerables ancestros, a quien el Irpiri llama con mucho cariño, los Abuelos.
En este grato ambiente de intelectualidad tradicional andina conocimos del mismo modo a otros integrantes de la Asociación Amaru Wayra, entre éstos cabe mencionar al Dr. Oscar Chacón Antezana (médico psiquiatra, investigador del uso curativo y ritual de ciertas plantas andinas), al Ing. Pedro Martínez Torres Lara (ingeniero y astrónomo, estudioso de la astronomía austral) y al artista plástico Zadir Milla Euribe (especialista en semiótica del diseño andino precolombino). Después de una semana logramos, por solo hablar de lo actuado en el aspecto formal, suscribir un convenio de apoyo y mutua representatividad entre la Asociación Amaru Wayra y el Centre de recherches et d’études de traditions amérindiennes (CRETA).
Antes de partir de Lima hacia el interior del país, el Irpiri Wayra Katari nos recomendó que viajasemos al sur del Tawantinsuyu (al Valle Sagrado en Pisac, Qosqo, para visitar a nuestros viejos amigos comunes), en donde unos hermanos tawantinsuyanos irían a recibirnos; del mismo modo, nos hizo el honor de ser portadores de un mensaje tradicional a nuestro común hermano y amigo, el Oquetlupuc, sabio muchik, Dr. Víctor Antonio Rodríguez Suy Suy (quien vive en el valle de Moche, en la costa norte del Perú).
Lo que a continuación sigue, no tiene nada que ver con una pretensiosa entrevista de tipo periodística, no somos periodistas ni intentamos serlo, se trata más bien de un esclarecedor diálogo, resultado de nuestro providencial reencuentro. Cabe resaltar que los argumentos, preguntas así como las explicaciones surgieron espontáneamente. El ambiente de recíproco respeto facilitaba la expresión de nuestros saberes, la debeladora palabra del Irpiri nos iluminaba con sonora alegría, no era una fría actitud académica ni una hipócrita forma de estar bien con todo el mundo, era más bien un cadencioso ritmo de risas, miradas y silencios... la típica forma amerindia de “crianza”, en la cual, como bien expresaba el amauta de ascendencia muchik, Eduardo Grillo Fernández: «...no existen confrontaciones sino más bien caricias, arrullos y conversaciones...»[4] Estamos felices porque seguimos coadyuvando en la reconstrucción del tejido, todo ha sido hecho de acuerdo a lo dispuesto por los Abuelos...

Intisunqu Waman:
Hablando de la realidad andina, la mayor parte de europeos, eurodescendientes y sus productos occidentalizados creen, y han logrado hacer creer a casi todo el mundo, de que gracias a los cronistas españoles y amerindios de los siglos XVI y XVII; a los restos de cultura material amerindia (más o menos conservados de cerámica, restos arquitectónicos, telas, esculturas, geoglifos, momias, metales, utensilios, vestimenta, etc.); a los trabajos etnográficos sobre “folklore andino” y a sus caprichosas interpretaciones del mundo andino, son más que suficientes para comprender no solamente los diferentes impulsos civilizacionales sino inclusive el espíritu tradicional del mundo andino. Según estos alienígenas[5] no existe ninguna continuidad cultural ni mucho menos espiritual, para ellos la única posibilidad de conocer a dichas civilizaciones es asistiendo a museos, a ruinas arqueológicas, leyendo cronistas y estudios modernos, asistiendo a espectáculos folklóricos y, sobre todo estudiando —claro está según los “infalibles” métodos modernos y como si se tratara de animales— a los descendientes de los aborígenes prehispánicos, los que, de acuerdo a sus ideas y concepciones modernistas, son también los culpables del “atraso nacional” de sus estados-naciones neocoloniales. ¿Esto es así? ¿Qué piensas sobre el particular?

Wayra Katari:
La respuesta a tus interrogantes es bastante compleja porque conlleva el entendimiento de la soberbia del Occidente, siempre impulsada por el absurdo de sus dogmas, que tanto dolor y desequilibrio nos causan a todos los miles de millones de seres humanos que sobrevivimos a la invasión y colonización de este nuestro espacio de Abya Yala. Intentando ordenar una respuesta, debemos primero definir y analizar los conceptos inmersos en tus preguntas, tales como: Cultura, Civilización, Tecnología, Raza, Cosmovisión, Cosmogonía, Cosmología, Dogma, Valores y el concepto básico de Lo Sagrado. Luego, debemos recordar los antecedentes que dieron origen a estos conceptos y a la forma como se distorsionaron en Euro-Asia con la secuela de nuestra pesadilla histórica, a la cual tus preguntas se refieren.
A propósito y para empezar, sería bueno recordar que Europa no es un continente sino una gran península del Asia. Cambiaron los conceptos geográficos a su medida etnocéntrica, de la misma forma como invirtieron la dirección de la flecha de la brújula que siempre marcó al Sur[6]. Por otro lado, no es bueno generalizar y debemos diferenciar primero lo positivo de lo negativo que tiene Occidente, del cual nos llegó solo la escoria y casi nada de lo mucho bueno que sí tiene. Un rápido ejemplo podría ser el tema del Helenismo[7], cuna de la filosofía y madriguera donde amamantaron los negativos dogmas de los dioses, las razas y las democracias, por un lado, mas por el otro con los Juegos Olímpicos los griegos dieron a luz la práctica cultural de la armonía, y el respeto entre los pueblos,... aunque sea por unos cortos días. Las Olimpiadas son la única institución que ha logrado establecer la Paz y la igualdad de posibilidades para todos los que intervienen, de tal modo que sea el atleta verdaderamente mejor el que se lleve los laureles olímpicos, al margen de sus orígenes, sus razas y de sus credos. Durante las Olimpiadas se detienen todas las guerras. Es un caso único. Sin embargo, por los años setenta en la Plaza de Tlatelolco, en México se asesinaron cobardemente a dos mil ochocientos estudiantes que se negaban al gasto dispendioso de las Olimpiadas en un país empobrecido que estaba cerrando las universidades por falta de dinero.
Nos explicaba el arqueo-astrónomo mexicano David Wood que es misteriosa esta mezcla de sangre, magia y tragedia que se diera en un espacio doblemente sagrado porque todo esto sucedió en el mismo sitio, en el mismo día y a la misma hora en que Cortés hizo la terrible y cobarde matanza de los Aztecas que habían depuesto sus armas...porque su Calendario Sagrado no les permitía más seguir luchando. Como ves, el mundo mágico de Amerindia y Abya Yala tiene respuestas insólitas a tus preguntas atropelladas por 500 años de indignación.
La respuesta a estas interrogantes la encontrarás en muchas crónicas, que las autodenominadas comunidades científicas fingen ignorar, como aquella de nuestro Amauta Huamán Poma (Waman Puma) que vivió la cruda realidad de una invasión sangrienta y cobarde, nos dejó escrito en su obra lo siguiente: «...por desgracia, fueron enviados a estas tierras los más perversos de los animales, que son los españoles conquistadores.» Igualmente el cronista español Pedro Cieza de León confirma lo mismo en su obra Coronica de los Ingas cuando entre otras cosas nos dice: « Que por cierto no es pequeño dolor contemplar que, siendo aquellos Ingas gentiles e idólatras, tuvieran tan buena orden para saber gobernar y conservar tierras tan largas, y nosotros, siendo chripstianos, hemos destruido tantos reynos; porque por donde quiera que hayan pasado chripstianos conquistando y descubriendo, otra cosa no parece sino que con fuego se va todo gastando...» Mas, pienso yo que la explicación síntesis la encontramos en el pensamiento genial, proscrito y casi olvidado de Teilhard de Chardin: « Falso y contra natura el ideal racista de una sola rama que acapara para sí sola toda la savia del Árbol y que se eleva sobre la muerte de todas las otras ramas. Hace falta nada menos que el crecimiento combinado del ramaje entero, si se quiere llegar hasta el Sol. La salida del mundo, las puertas del futuro, la entrada hacia lo super-humano, no se abren hacia delante de unos privilegiados, ni a un solo pueblo elegido entre todos los pueblos.»

Waman Intisunqu:
Wawqicha (hermanito), conviene que te precise de que el conocido sacerdote jesuita Teilhard de Chardin, teólogo, paleontólogo y filósofo, a cuyo pensamiento calificas de “genial”, es conocido en los medios científicos modernistas por su tendencioso rol en el affaire del “hombre de Piltdown” o Eoanthropos (el cual resultó ser un embuste a fin de demostrar la validez científica de la “teoría de la evolución”[8]). De igual manera, este clérigo fue uno de los inventores del no menos fantasioso “hombre de Chou-Kou-Tien” o Sinanthropos[9]. Este cura es un clarísimo ejemplo, y ciertamente no es el único, del pensamiento moderno aplicado al dominio religioso de la tradición cristiana: asi pues, para este teologo, el espíritu no es más que una fase avanzada de la transformación de la materia; en tal sentido, según sostiene este modernista, todo evoluciona, incluso “Dios”! Evidentemente que esto es una aberración, tanto desde el punto de vista teológico como metafísico, por decir lo menos. Disculpa que te haya interrumpido, pero a pesar que este no es el punto central de nuestra conversación sin embargo me veo precisado a poner algunos puntos sobre las íes...

Wayra Katari: (prosigue...)
« El pueblo elegido de dios » ¡ese es el problema histórico ¡ un pueblo de nómades extraños elegido por un dios aún más extraño, quien en un arranque de paranoia se enfurece porque los hombres dialogan y se comprenden y confunde entonces todas las lenguas en la Torre de Babel.
Toda esa masa académica de científicos alienados, que niegan nuestras capacidades amerindias y a la cual tu pregunta se refiere, todos ellos creen en la misma Biblia que niega el sistema heliocéntrico y son los cómplices que mandan quemar vivos a los científicos que lo defienden.
« Por sus frutos los conoceréis » y «...no hay que pedirle peras al olmo.» Así lo dice la sabiduría popular y lo enseñó también Joshua [Jesús], el Galileo.
Pienso que les das mucha importancia. No hay que tomarlos en cuenta. Son pavos reales sin plumas, fariseos dogmatizados de segunda nivel que cumplen con repetir al pie de la letra lo que sus pontífices de ultramar les enseñan. Ni siquiera son creativos. Tal es el caso, por ejemplo, del tema de los “sacrificios humanos” en los pueblos de Amerindia que repiten como loros hasta el cansancio. ¿Qué quieren probar con esto...? Tal vez que somos salvajes sanguinarios, sin recordar que los bebedores de sangre son ellos...? Se olvidan que su historia navega sobre un mar de sangre, de la “Guerra de los Cien Años”, de las matanzas religiosas: los hugonotes, la Noche de San Bartolomé, las guerras mundiales, los holocaustos de judíos y palestinos, ¿y los millones de muertos asesinados por la Democracia?
El científico suizo Peter Hassler en su tesis de doctorado última analiza y comprueba la falsedad de los sacrificios humanos atribuidos a los aztecas así como a otros pueblos indios de Mesoamérica[10]. Pero los novelistas pseudo-científicos, titulados antropólogos, arqueólogos e historiadores, como es el caso, entre muchos, de Alcina Franch o de Luis Lumbreras, muy simplistamente escriben acerca de los “caníbales” entre las expresiones culturales precolombinas Chavín y Sechín. Si tanta validez le dan a los crónicas y a sus antojadizas interpretaciones de los símbolos andinos (estelas, ceramios, murales, etc.), entonces nos preguntamos ¿por qué no divulgan la que escribió el fraile de la Orden de Predicadores Fr. Gregorio García quien asegura que los Hebreos de las diez tribus tenían la costumbre de sacrificar sus hijos a los demonios? (cap. 17 del Libro de los Reyes). Unas veces matándolos con fuego y otras los sacrificaban degollándolos... Ante tanta inconsecuencia histórico-científica ¿Vale la pena tomar en cuenta los absurdos criterios dogmáticos de estos “especialistas”...?

Intisunqu Waman:
Hablando de la ciencia y el arte occidental moderna, a los cuales los europeos, eurodescendientes y occidentalizados han elevado al pretencioso rango de la ciencia y el arte, sin epítetos, no son más que un particular tipo de representación simbólica de la realidad. Es decir, no solo es un tipo de representación sino que además, en el caso, de la civilización occidental moderna se trata de un “saber ignorante”, porque no se basa en principios como era el caso de las ciencias y artes de las civilizaciones tradicionales. A esto se debe el carácter cuantitativo, descriptivo y reduccionista de la ciencia moderna, razón por la cual ésta niega la existencia de principios suprasensibles. En síntesis, la ciencia moderna no es "la ciencia" sino más bien un típico producto racionalista de la civilización occidental moderna. Si esta y sus aplicaciones han adquirido cierta “universalidad” se debe a la expansión colonial y neocolonial del mundo europeo. En la actualidad es harto conocido que las antiguas civilizaciones también tuvieron diferentes modalidades de representación simbólica de la realidad, es decir sus ciencias, artes y espiritualidades, no meros “balbuceos intelectuales” como sostienen, en su ostentosa fatuidad evolucionista, la mayor parte de académicos occidentales y sus imitadores occidentalizados..., cabe indicar que las ciencias de los antiguos tenían por soporte los prototipos cósmicos. Estas ciencias, por hablar sólo de éstas, y cuyas evidencias me parece has encontrado —como lo señalas en tu libro Génesis de la Cultura Andina— a lo largo del territorio andino, se basan en principios de orden superior, es decir no sólo son productos de ensayo y error o de simples acumulaciones empíricas sino más bien son expresiones de una aprehensión supraracional de la realidad ordinaria: éstas ciencias son denominadas, por algunos cualificados sabios contemporáneos, como lo hemos indicado, ciencias tradicionales para diferenciarlas de las ciencias modernas o profanas. La mayor parte de éstas últimas, tanto desde el punto de vista histórico como de su propio contenido, son verdaderos “residuos” de algunas de las antiguas ciencias tradicionales[11]. Decimos de algunas, ya que hay también otras ciencias tradicionales de las que no ha quedado en el mundo moderno la menor huella. Me gustaría que hicieras un amplio comentario sobre estos temas.

Wayra Katari:
Recordemos los antecedentes históricos que originan la diferencia entre las denominaciones de la “ciencia occidental moderna” y las “ciencias tradicionales”, nomenclatura que también está relacionada al choque prehistórico postglacial que se dio entre los Cromagnon, quienes se impusieron a los Neandhertal porque estos tenían un promedio mucho más largo de vida y entonces los más ancianos podían servir de memoria viviente y una especie de biblioteca de consejos prácticos, al igual que sucede entre nosotros los Amerindios de Awya Yala.
La diferencia entre “ciencia occidental moderna” y “ciencia tradicional amerindia” es una mentira semántica y un vacío conceptual inventado por ellos; aparte de lo gaseoso que es el término “moderno”¡ ¿Quién puede, realmente, decir cuando empieza y termina lo moderno?...

Intisunqu Waman:
Discúlpame wawqicha pero permíteme precisar al respecto de lo último que estas afirmando ciertos puntos que me parecen indispensables:
a) como bien lo explica René Guénon « la ciencia no se define únicamente por su objeto, sino también por el punto de vista bajo el cual ella lo considera[12]», es decir no se trata solamente de decir por ejemplo que la biología es el estudios de los seres vivos sino la perspectiva o concepto del mundo de quien “hace ciencia” y que es lo que tipifica a éstos como tales. Por ejemplo, según la perspectiva modernista los seres se clasifican en vivos e inertes, esto, por solo hablar de la perspectiva andina, es completamente falso, ya que para esta todo está vivo, incluso las piedras, los cerros...y no se trata de una concepción animista como usualmente es calificada[13]!;
b) en realidad no hemos hablado de “ciencia tradicional amerindia” sino más bien de “ciencia tradicional”, la que se basa en principios de orden trascendente (de estos se derivan en su aplicación contingente a los llamados cánones estéticos, patrones geométricos, etc.); es indudable que este tipo de ciencia tradicional también se encontraba presente en las civilizaciones amerindias; bueno, discúlpame pero para nada se trata de una « mentira semántica » ni mucho menos de un « vacío conceptual » como lo llamas, sino se trata más bien de necesarias rectificaciones terminológicas a fin de establecer las diferencias esenciales que existen en la representación de la realidad, por un lado el de la perspectiva tradicional (propias de las civilizaciones tradicionales de Oriente y Occidente, Boreales o Australes) y, por el otro, el punto de vista occidental moderno (que reduce la representación simbólica de la realidad a lo que piensan e interpretan sus individualidades paradigmáticas); y,
c) estoy seguro que el término “moderno” no es para nada gaseoso sino algo que se encuentra frente a nuestras narices, es más, existen serios trabajos sobre su génesis, su dinámica y su desarrollo[14]. Desde el punto de vista histórico, los autores tradicionales así como los especialistas en historia medieval afirman unánimemente que “lo moderno” emerge con toda su fuerza a partir de la primera década del siglo XIV. Además es importante también precisar de que existieron expresiones modernas anteriores a este infortunado siglo (por ejemplo, en la antigüedad greco-romana), solo que estas fueron transitorias y no implicaron la destrucción del modelo societal tradicional que lo cobijaba en su seno, en cambio es claro y neto que a partir del siglo XIV “lo moderno” empieza a destruir la civilización tradicional que lo cobijaba: esto implicó la destrucción inicial de la civilización occidental medieval, la que en menos de 150 años se transformó radicalmente -por la acción de esa furia antitradicional llamada Renacimiento- en la actual civilización occidental moderna. Es importante señalar que los invasores y colonos europeos de los siglos XV y XVI fueron siniestras expresiones de la mentalidad renacentista (pese a esta realidad, esta subversiva época es vista y presentada por los occidentales modernos y occidentalizados como siendo “superior” o “mejor” a la civilización occidental medieval, lo cual es falso!).

Wayra Katari: (prosigue...)
LA CIENCIA, se ocupa del mundo exterior material y es la experiencia transmitida dogmáticamente por terceros, escrita o matemáticamente.
LA SABIDURÍA o Conocimiento, trata de la Realidad y de la experiencia personal interior para entenderla y aprehenderla. Es una experiencia cósmica que tiene que ser vivida personalmente, sin dogmas. Esta diferencia hace la DIFERENCIA entre los dos términos analizados.
Después de la última glaciación, al devenir el Optimun Climaticum se produce la llamada “Revolución Verde” [o “Revolución neolítica”] y la aparición de los nuevos agricultores que se ven atacados y expoliados por los nómades ex-cazadores de mamuts enfrentados al hambre por la extinción de la mega-fauna. Es allí donde se inicia el ancestral conflicto entre los agresivos humanoides [es decir los pueblos indo-europeos] en la razón de la fuerza ciega, frente a la creatividad de los Hombres humanos [los pueblos amerindios, negro-africanos, polinesios, etc.] que aplican la fuerza de la razón[15].
Los nuevos agricultores que CULT-ivan empiezan a desarrollar la Astronomía, la Geometría, la Hidráulica, la Agronomía, la Ritualidad, la Ecología, la Geografía, y la Filosofía sociológica del Ayni, son ellos los que van a crear la CULT-ura al CULT-ivar.
Los otros, los que inventan los “Dogmas” para expoliar el esfuerzo ajeno, construyen cercos que luego se convierten en murallas tras las cuales esconden la Propiedad Privada, nacida de sus robos y tropelías. Nace así la ciudad, la CIVIS, matriz de la Civi-lización, el Poder y la Religión. Cultura y Civilización no son conceptos sinónimos, ... son antagónicos¡.
Los Amerindios tenemos CULTURA y no Civilización. No tenemos ciudades al estilo euroasiático sino más bien espacios rituales que concentran en fechas definidas a todos los que CULTivan y luego los desconcentran.
Los alienígenas son Civilizados... pero no tienen Cultura, porque siempre fueron depredadores y nunca “cultivaron”. Lo que si tienen es una tecnología bélica muy desarrollada con una milenaria práctica guerrera para derramar la sangre ajena, justificada con sus falsos dogmas. En el discurso de tu pregunta están ya contenidas las respuestas. La “universalidad” que se atribuyen no es probanza de superioridad, sino tan solo el resultado de sus colonialismos prepotentes y sangrientos.
Le llaman “esoterismo” a todo conocimiento que no entienden y aunque ignoren la semiótica del idioma que hablan, sin embargo están en lo correcto... ¿Qué culpa tienen los pobres arqueógrafos y antropógrafos que en las universidades no les enseñen siquiera los rudimentos de Astronomía, Geometría, Anatomía, Geodesia, Semiótica y Simbología...? Sin estos conocimientos, es imposible que puedan leer, entender y analizar el libro Génesis de la Cultura Andina o la otra obra AYNI. Semiótica Andina de los Espacios Sagrados.

Intisunqu Waman:
Mira, si me permito hablarte de todo esto se debe a que por ejemplo, existen individuos, por solo hablar del continente Abya Yala, quienes se identifican como amerindios o como representantes de sus pueblos-naciones, éstos para dar un aire “científico”, es decir de “seriedad y respetabilidad” a sus símbolos, ritos, mitos y cosmovisiones tradicionales toman no solamente como referencia principal a los modernistas (Descartes, Darwin, Marx, Freud, Einstein, Jung, Ricoeur, etc.) sino que además de esto aderezan su discurso con altisonantes nombres griegos, latinos y últimamente ingleses: el invasor europeo, sus descendientes y sus productos putativos occidentalizados siguen nombrando con sus lenguas y dialectos indoeuropeos a nuestras realidades contingentes (plantas, animales, ríos, estrellas, montañas, etc.), pienso de que ya es el momento de decir, alto a todo esta locura!
Lo dicho me hace sospechar muy seriamente de estos “hermanos” amerindios: me parece que, o éstos ignoran completamente los contenidos sapiensales de sus milenarias formas tradicionales particulares (incluso muchos de estos individuos recién “conocen” los saberes de sus pueblos gracias a los trabajos hechos por occidentales y occidentalizados), o simplemente son unos bribones al servicio del Occidente moderno (estos inescrupulosos son legión). Es indudable que todos estos individuos contribuyen a que se persista en calificar a la herencia cultural y espiritual amerindia como simple “folklore” mientras que a la que nos viene del Occidente moderno como “clásica” (música clásica, danza clásica, estudios clásicos, etc.). ¿Puedes darnos unos ejemplos sobre la existencia de ciencias tradicionales en el mundo andino? ¿Es imprescindible y necesario valernos del pensamiento occidental moderno a fin de comprender nuestro milenario saber ancestral?

Wayra Katari:
Mencionas y con justa razón a la legión de bribones inescrupulosos al servicio del Occidente moderno, que hacen el gran negocio identificándose como representantes de los pueblos indígenas. Don Fausto Reynaga, con quien hicimos profunda amistad, los llamaba traficantes de “indioína”[16] y sufrió la angustia terrible de comprobar que su propio hijo era también uno de ellos. Sin excepción, en los diferentes niveles de los organismos internacionales, todos los representantes con cara de indio o de mestizo disfrazados con “chullos” y “ponchos” [vestimentas tradicionales del mundo andino] son estafadores auto-nombrados. Iguales son quienes viven haciendo “turismo indígena” en los cientos de congresos, seminarios y certámenes que sirven de negocio a una gran parte de ONGs. Siempre son los mismos y todos se han convertido en títeres y cómplices de la civilización occidental moderna que los utiliza como cortina de humo para simular el cumplimiento de metas y objetivos a favor nuestro.
Los auténticos dirigentes y miembros de los Consejos de Ancianos de las comunidades y pueblos indígenas, casi nunca salen de su sitio ni tienen la soberbia estúpida de presentarse en público o decir que son Hamawttas o reconocerse como « los verdaderos dirigentes ancestrales » de sus comunidades. Ellos son ignorados y desconocidos porque los traficantes de “indioína”, quienes los han suplantado a sabiendas del Occidente moderno, que de esta manera mañosamente oculta la continuación de un neo-colonialismo anti-indígena despiadado y para tratar de darse una apariencia democrática ante la opinión pública.
Los pocos auténticos dirigentes conocidos son guerreros de luz y la trayectoria de su vida es impecable y mueren con la dignidad de los guerreros. Tal fue el caso, entre otros de Raymundo Quesspe, Varayoqq de Willoqq en Qosqo, o de “Mashico” Lirio, Hatún Varayoqq de todas las comunidades de los callejones de Huaylas y Conchudos [Región Ancash - Perú], quien siendo dirigente de la Federación Agraria de Ancash (FADA) murió asesinado en la ciudad de Huaraz durante el gobierno aprista (1985-1990), todo por defender a su pueblo y la continuidad de su milenaria cultura. Desafortunadamente le sucede en el cargo un individuo que era físicamente “manco”, hábil traficante de “indioína” de la mafia del fenecido Consejo Indio de Sudamérica (CISA), que neutralizó la muerte heroica de Lirio y hundió a la FADA para siempre. Entre los vivientes tenemos a Lizardo Pérez, maestro de muchas generaciones cuzqueñas y entre los mochicas al Oquetlupuc Dr.Víctor Antonio Rodríguez Suy Suy, antropólogo y profesor universitario respetado por los occidentales y occidentalizados a pesar de su abierta oposición a las interpretaciones occidentales del mundo andino. Ninguno de ellos ha vivido de los “proyectos” y sus hogares son modelos de armonía social, en contraposición a quienes filosofan acerca del equilibrio de la Tawachakana, pero, abandonan a la esposa por otras aventuras y dejan morir de hambre a los hijos, como buenos occidentalizados que son.
A los mafiosos “hermanos” amerindios pseudo-indígenas se les reconoce por su maña y voracidad para conseguir y guardar dólares, ya que jamás han ganado el pan con un trabajo digno. Se las ingenian para que les aprueben proyectos « para ayudar a las comunidades » fingiendo pertenecer a ellas, cuando apenas tienen un tío que es allí un gamonal.
El mejor y más conocido entre los traficantes de “indioína”, es un arequipeño que prefiero no nombrar, quien después de lucrar durante años, hizo su mejor marca cuando logró conseguir una fuerte cantidad de dólares para hacer una “escuela Quechua-Aymara” donde se educara a nuestros niños en la Cultura Andina. Pues... aunque parezca increíble, este sujeto construyó un colegio anglófono en la mejor zona residencial de la ciudad de Arequipa y lo puso a su nombre y administración ¡Como nunca han trabajado, entonces roban!. Como nunca han creado, entonces copian y tratan de destruir lo que han sido incapaces de crear. Se descubren por su vocación destructiva del esfuerzo ajeno tratando de distorsionarlo o corregirlo de acuerdo a su criterio torcido. Como bien dices, su referencia principal son los racionalistas occidentales: Platón, Hegel, Marx, etc. Y tienes un buen ejemplo cercano en la revista Abya Yala Año 1, Número 2, página 80, escrita por el mencionado arequipeño, quien dice: «Toda la primera parte de mi libro Qhapak Kuna, está dedicada a explicar críticamente esta teoría del pensamiento neoplatónico y cuál es la función del concepto de la “enajenación” en el pensamiento de la dialéctica platónica, hegeliana y marxista. » Me pregunto yo si habrá alguien que haya entendido algo de este artículo[17].
Para acortar espacios y tiempos a la parte final de tu pregunta, te recuerdo que tanto en el Génesis de la Cultura Andina como en el nuevo libro AYNI. Semiótica Andina de los Espacios Sagrados, puede encontrarse decenas de ejemplos de la capacidad impresionante de nuestra Cultura Amerindia para resolver problemas científicos, que trascienden el Tiempo y alcanzan la Sabiduría, porque sus conceptos en todos los terrenos se adelantaron al “Futuro”.
Terminando te respondo, muy seguro de lo que afirmo, que para comprender la Sabiduría de nuestra Cultura Amerindia podemos usar la Tecnología actual como instrumento, pero, no es necesario de ningún manera valernos del pensamiento occidental, sino que además debemos apartarnos totalmente de sus dogmas y metodologías.

Intisunqu Waman:
Sobre esto hay mucho que decir, si me permites más bien lo dejamos para otra oportunidad y pasemos a otro tema. Lo que voy a plantearte también es muy importante dilucidarlo. Según el dogma antropológico más admitido, los proto-mongoles llegaron al continente Abya Yala al final de la última glaciación Wisconsin, es decir hace más o menos unos 12.500 años. Existen también otras hipótesis como las de Paúl Rivet, Méndez Correa, etc. que plantean otras rutas migratorias pero en definitiva siempre apuntan a lo mismo: el “amerindio” llegó desde el exterior a colonizar al continente Abya Yala; es decir el “amerindio” es también un alienígena no un indígena. Entonces gracias a esta supuesta migración comenzó a poblarse el continente Abya Yala, empezando por la América del Norte pasando por América Central e Islas Caribe para finalmente llegar a la América del Sur. Sin embargo, son muchos los hombres sabios de algunas naciones amerindias que no están de acuerdo con estas hipótesis, ellos plantean más bien que la migración se hizo en sentido inverso, es decir desde el continente Abya Yala hacia el continente asiático. Al respecto, todo parece indicar que hubo un flujo migratorio humano, que partiendo de la América del Sur atravesó las Islas Caribe y/o Centroamérica hasta llegar a la América del Norte (algunos de grupos paleo-indios habrían pasado hacia el continente asiático mezclándose con algunos grupos proto-mongoles, indoeuropeos y negroides... existen estudios serios sobre esto, y no se trata de pre-historia ficción sino de estudios de ADN mitocondrial, de secuencias genéticas de los diferentes grupos humanos, de dinámica prehistórica de poblaciones, de códigos de familias lingüísticas, etc.). Por otro lado cabe resaltar que Niède Guidon y su equipo de geólogos, antropólogos y arqueólogos, después de 20 años de investigaciones en el Parque Nacional Sierra de Capivara, Estado de Piauí (Brasil) han encontrado serias evidencias antropológicas, sobre todo en Pedra Furada, que datan por lo menos de hace 50.000 años. Claro, los paladines del dogma antropológico inmigracionista -producto de la lógica neo-evolucionista- han reaccionado de diversas formas: unos pocos han optado por el prudente silencio, algunos sobre la base de las pruebas mostradas pretenden reciclar dicha hipótesis (ahora incluso han retrocedido el horizonte temporal sobre dicho poblamiento), y finalmente otros (la gran mayoría), pese a la alta competencia profesional del equipo investigador y a las pruebas y protocolos científicos aplicados, han vociferado que más bien se trata de un trabajo poco serio y que es mejor ignorar sus resultados por el bien de la ciencia. Sobre el particular, ¿en los registros míticos de la tradición andina se habla algo sobre esto?

Wayra Katari:
En el planteamiento de tus preguntas haces un claro análisis de las diversas posiciones científicas relacionadas con el origen endógeno o exógeno del hombre de nuestro Continente de Awya Yala o amerindio. Hablo siempre en Hipótesis. No pretendo pontificar, ni mucho menos, sino tan solo proponer algunas ideas que sean semillas de verdades, como catalizadores de una Verdad que nadie puede tener la pretensión de abarcar con su estrecha y limitada percepción. A mi entender hay un gravísimo vacío en la forma de plantear el problema. Sobre todo en la posición cientista occidental que al proponer el tránsito desde Asia por el Estrecho de Bering tan solo pretende afianzar y apuntalar los contenidos absurdos de la Biblia, un documento apócrifo inventado por los judíos, tergiversado permanente de acuerdo con sus intereses políticos y que peca de infantilismo dogmático al pretender explicar con estrechos dogmas manipulados el complejo proceso de la evolución de la vida y las sociedades humanas del planeta.

Intisunqu Waman:
Wawqicha (hermanito), tú bien sabes que no soy cristiano y mucho menos judío, pero es preciso indicar cuál es nuestra posición respecto a la Biblia: para nosotros ella, al igual que el Baghavad Gita de los Hindúes, el Corán de los Musulmanes, el Popol Vuh de los Mayas, el Tao Te King de los Chinos, etc., es un Libro Sagrado de la presente humanidad. No se trata de un documento de invención puramente humana como lo haces notar sino más bien es un Libro, por emplear el lenguaje teológico, “revelado”, es decir de origen no-humano: originado por una particular irrupción de lo Sagrado, la que es fijada en un soporte lingüístico cualificado, este soporte deviene una lengua sagrada[18]; así la Torah (Pentateuco) está fijado por una lengua sagrada, el hebreo, en cambio el Evangelio (en sus cuatro versiones) se fijó más bien en lenguas litúrgicas (griego, latín, eslavo antiguo, etc.). Es preciso indicar que todos los metarrelatos tradicionales son productos de una particular irrupción de lo sagrado, no es monopolio de la tradición judeocristiana, no se trata de meras invenciones humanas como sostienen los occidentales modernos. Es cierto que la Biblia, al igual que muchos de los demás metarrelatos tradicionales, ha sido adulterada, tergiversada y prostituida por los occidentales modernos: hay que ser claros, ella ha sido y es utilizada con fines de expansión occidental, para asegurar la persistencia del colonialismo y neo-colonialismo. Por otro lado, estoy de acuerdo contigo de que la Biblia es absurda si creemos que ella es un libro de ciencia, de arte, de historia o de geografía profana: esto pudo llegar a este lamentable estado cuando el cristianismo occidental medieval rompió con su propia tradición; con esto se perdió lo esencial y solo quedó la cáscara religiosa (que es lo único que pudieron aportar los invasores y colonos europeos hacia otras partes del mundo). Las claves de la interpretación anagógica de la hermenéutica tradicional de los textos sagrados cristianos se perdieron, esto dejó la puerta abierta para que cualquier individuo interprete como se le dé la gana la Biblia (el famoso “libre examen”). No hay que olvidar el rol clave que ha jugado La Biblia, sobre todo por su pervertida utilización, en la destrucción de los mundos tradicionales.
Por otro lado, me parece que generalizas al meter en el mismo saco a todos los judíos, la verdad es que aquí hay que ser precisos y cuidadosos. Nosotros, al igual que los autores tradicionales, diferenciamos entre judíos modernos y judíos tradicionales (o hebreos). Los judíos modernos, son todos aquellos que están alejados del espíritu de su particular forma tradicional, la tradición Hebrea; son productos de eso que René Guénon, llamaba con toda razón « nomadismo desviado »: éstos son peligrosísimos instrumentos -conscientes o inconscientes- de fuerzas psíquicas disolventes de carácter antitradicional y contratradicional (muchos invasores, colonos y cronistas españoles que vinieron a nuestro continente en los siglos XVI y XVII pertenecían a esta categoría de judíos). Entre los más recientes judios de esta categoria tenemos, sin ser exhaustivos, a las siguientes personalidades, todos ellos -es de notar- padres putativos de las más importantes manifestaciones de la modernidad: Heinrich Heine, Carl Marx, Friedrich Engels, Emile Durkheim, Leon Troski, Sigmud Freud, Marcel Proust, Albert Einstein, Carl G. Jung, Arthur Koestler, Milton Friedman, Boris Pasternak, Carl Sagan, Noam Chomsky, Steven Spilberg, etc. En la actualidad la mayor parte de judíos que nos son contemporáneos pertenecen a esta categoría, por lo general éstos parasitan a las víctimas del holocausto nazi beneficiándose de un inmerecido respeto, y además ocupan posiciones estratégicas y privilegiadas en los mundos de la política, de las altas finanzas, académicos y sociales.

Wayra Katari: (prosigue)
¿Por qué se sigue manteniendo el absurdo anticientífico de proponer que nuestro maravilloso Continente estaba vacío de seres humanos cuando el continente Euro-asiático estaba tan poblado que tuvieron que buscar nuevas tierras...?. Si tal absurdo hubiera sido posible, surge la otra pregunta: Si los asiáticos llegaron por Alaska, ¿Por qué entonces no surgieron las Altas Culturas en las ricas praderas del Norte de Amerindia y en cambio los “visitantes” prefirieron atravesar el Darien [en Panamá] y crear la Cultura en la difíciles geografías de los Andes...? Además, por lógica elemental, si nuestro continente estaba despoblado no había posibilidad alguna de cruces biológicos de los asiáticos llegados y sus características somáticas se hubieran mantenido inalterables hasta la llegada de los invasores europeos. ¿Verdad...?
Si nos olvidamos de las condicionantes impuestas por el colonialismo mental de la Biblia, encontraremos muchísimas otras hipótesis ya propuestas, como el continente verde de la Antártica que al congelarse obligó a los pueblos a emigrar hacia el norte de los Andes y el Altiplano. Igualmente la posibilidad del origen de las culturas en nuestro continente de Awya Yala y su posterior migración hacia el Asia y África, gracias al conocimiento y manejo de las Corrientes Marinas y la Astronomía, está hipótesis está avalada por la gran cantidad de probanzas arqueológicas, antropológicas y lingüísticas existentes. Son ya conocidas las últimas investigaciones arqueológicas de “campo” hechas en el mar por científicos sajones con auxilio de equipos esquimales y que haciendo un seguimiento del uso de las puntas de flecha tipo “Clovis” han podido comprobar que la migración de la población en la antigüedad se hizo de las costas de Amerindia hacia el norte de Europa y no al contrario como se ha venido aceptando.
No conozco hasta ahora una investigación “científica” que seriamente haya intentado correlacionar este problema del origen poblacional de nuestro continente con sus antecedentes, como son: el gran continente Pangea y los andares de nuestros ancestros por el camino de la hominización. Se olvida los millones de años de nuestros abuelos de Pekín, Java y Chukutien, así como de la Madre común Africana de 200,000 años atrás y el Homo sapiens sapiens... ¿Qué pasó entre la antigüedad de estos abuelos y los apenas cinco mil años que propone la Biblia para la “Creación” hecha por un Javhé que antes estuvo desocupado...? En ese enorme lapso de tiempo, el hombre estuvo haciendo Cultura y moviéndose por todos los rincones de la tierra y apenas hemos rascado una costra de 10,000 años y tropezado con unos cuantos fósiles ¡Pero, entre estos fósiles encontramos en el Museo de Historia Natural de EEUU los primeros ejemplares de un amigo del hombre : el caballo enano americano, antecedente de los posteriores caballos asiáticos.

Waman Intisunqu:
Mira, en lo personal nunca he sido ni seré partidario de la absurda hipótesis “creacionista” que se basa en la comprensión religiosa y sobre todo literal de la Biblia o de algún otro Libro Sagrado de la humanidad. Por otro lado, dada mi formación superior en ciencias biológicas comprendo perfectamente el esquema evolucionista así como su pretensión de “verdad científica”, y te puedo decir sin temor a equivocarme que hay que ser cautelosos con todas estas formas de dogmas laicos. Lamento decírtelo pero lo que afirmas se deriva de las cada vez más intelectualmente desacreditadas hipótesis darwiniana y neo-darwiniana sobre la transición de un supuesto prehomínido en homínido no humano y de éste en humano; nada de esto esta demostrado científicamente hablando, no solamente las pruebas son contradictorias y plenamente contestables, sino que además no hay nada definitivo: conforme se profundiza más en la trama de la vida estas hipótesis están quedando en el museo de lo que alguno sabios contemporáneos denominan “creencias científicas modernistas” y son reemplazadas por otras no menos fantasiosas. Sobre el particular, en nuestra revista estamos publicando serios estudios que demuestran la poca seriedad científica de la “teoría de la evolución”, incluso también hemos publicado algunas alternativas de explicación de la “aparición” del hombre sobre la tierra que nos parecen, desde el punto de vista tradicional, mucho más plausibles e intelectualmente correctos (por ejemplo los trabajos de Titus Burckhard).

Wayra Katari: (prosigue)
Entre los “Hombres Rojos” de las praderas americanas, los Hopis son reconocidos como los poseedores de las tradiciones más antiguas que datan de 80,000 años que señalan su origen en el desaparecido continente de Kaskara que se hundió en el Pacífico Sur, habiéndose refugiado los sobrevivientes en las orillas del Lago Sagrado. Lo interesante de esta información es que coincide con la Crónica de Visitas del agustino español Baltasar de Salas de 1610 y que tituló Exertas Aymaru Aymara. Según esta Crónica los ancianos de las Islas del Lago Titicaca le ofrecieron las pruebas gráficas de la escritura más antigua de todas las conocidas, así como de la ubicación del “Paraíso” en esta parte del mundo, de donde sale Ñocke (Noé) cuando se da el gran cataclismo. Estoy actualmente trabajando un informe detallado acerca de esta Crónica de Visitas, la cual fue prohibida, escondida, perseguida y desaparecida misteriosamente como su autor, pero reeditada en la Paz el año 1901 por Jesús Vizcarra Fabre, un ex- monje franciscano, gracias al cual hemos podido tener acceso a esta información totalmente desconocida...

Intisunqu Waman:
El conocido antropólogo francés Jacques Soustelles afirmaba de que los Olmecas son al “nuevo mundo” lo que los Mesopotámicos son al “viejo mundo”, es decir los Olmecas, cuyos restos arqueológicos se encuentran en México, es la « cultura amerindia más antigua del continente americano » su datación corresponde al periodo preclásico, entre 1 800 a 1 200 antes de la era cristiana. Esta supuesta verdad científica aún se sigue enseñando en muchas universidades, incluso europeas y norteamericanas y ni que decir de las universidades de nuestros países, las pobres solo son cajas de resonancia del discurso occidental. Los estudios arqueológicos realizados en la ciudad precolombina de Caral (localizada en la costa central del Perú), a la que llamas Chupacigarro en tu libro Génesis de la Cultura Andina, ha tirado por la borda este otro dogma: según los estudios hechos, la ciudad de Caral fue habitada desde hace 3 300 antes de la era cristiana; es decir, esta ciudad precolombina situada en la América del Sur era, ni más ni menos, que contemporánea con las ciudades más antiguas que se conocen en nuestro planeta: Mohenjo Daro y Harappa (en el Valle del Indus); Kish, Ur, Uruk, Lagash y Umma (en Mesopotamia), etc. Me gustaría saber tu opinión sobre el particular. ¿Existe en territorio andino evidencias arqueoastronómicas sobre la existencia de civilizaciones megalíticas prehistóricas?

Wayra Katari:
La metodología científica es un proceso dialéctico de afirmaciones, negaciones y confirmaciones. Al avanzar, muchos presupuestos antes aceptados son luego abandonados o superados. No olvides que la Física Clásica se desarrolló gracias al ETER, un “fantasma” que luego fue desechado, pero sin cuya aceptación temporal no hubiese sido posible la Física Quántica y la actual Ciencia del Caos.
Esto sucede también con la Arqueología y la Antropología no dogmáticas y también con la tesis Olmeca de Soustelles, cuyos inicios y posibles huellas africanas no se han seguido y podrían estar en las ruinas de Zimbabwe de Sudáfrica, gracias a las corrientes marinas que llegan aquí. En Caral, donde hay una pirámide con el aspecto de un ceramio de asa estribo frente a otra que parece ser la pirámide mayor, estuve por los años 1960 tratando de entender el por qué del desfase de los ejes de las dos pirámides que están frente a frente y que curiosamente marcaban entre ellos un ángulo muy cercano al referido en la tesis de la obra World in Collision del astrónomo Velikovsky, también satanizado por los astrónomos académicos a causa de su teoría. Su hipótesis estaba basada en el probable choque de la Tierra con un asteroide tan enorme que hizo cambiar la dirección del eje terrestre en un ángulo muy parecido al que marcaban los ejes de las dos pirámides principales de Caral. En teoría esto podría ser tan solo un recuerdo ritual. Se le tildó de “esotérico” porque no existían huellas en nuestro planeta de tan catastrófica colisión, pero, sin aceptar la posibilidad que la impronta del choque podría estar presente en la forma del Golfo de México y que además explicaría el imposible y burdo mito bíblico del Diluvio Universal. Si el asteroide cayó en el Atlántico, y siendo los océanos vasos comunicantes, entonces, como consecuencia se levantaron por la presión hidráulica todos los mares del mundo y tardaron las aguas más de cuarenta días en caer y tiene lógica el mito del probable hundimiento de la Atlántida juntamente con Kaskara y con Lemuria en el océano Pacífico. Este evento catastrófico a nivel mundial, podría estar recordado en Caral.
También estuve allí tomando medidas en la pirámide de Chupacigarro, como se muestra en Génesis de la Cultura Andina, ed. 1983, página 154, porque en su diseño mostraba exactamente el proceso para llegar a la Cuadratura de la Circunferencia y el Angulo intersolsticial estelar de 16° que marcaban 4700 años de antigüedad para su fecha de construcción.
En Quéneto del valle de Virú [Provincia de Virú, Región La Libertad – Perú], que es pre-cerámico y megalítico hay conocimientos de muy avanzados de astronomía así como petroglifos de alta calidad representando la Cruz Cuadrada, al igual que en Chupacigarro.
Recién estamos abriendo las primeras ventanas a los impresionantes conocimientos de la sabiduría Amerindia, pero, no creo que lo importante sea quién es más antiguo que quién, sino cuál tradición y cultura es la que se acerca más al equilibrio del Cosmos y al respeto de la Vida.

Intisunqu Waman:
Hablando de tu obra Génesis de la Cultura Andina, ha sorprendido a muchos por la originalidad y el rigor científico de las tesis e hipótesis que esgrimes a fin de mejor comprender los artefactos culturales del mundo andino (geoglifos, restos arquitectónicos, cerámica, esculturas, estelas, metales, utensilios, tejidos, vestimenta, mitos, ritualidades, etc.). Pese al reconocimiento nacional e internacional de este importantísimo trabajo tuyo, sin embargo los académicos peruanos han optado por ignorarlo o en su defecto algunos lo leen a escondidas sin comentar con sus colegas (para no ganarse antipatías y seguir gozando del apoyo oficial); otros en su crasa ignorancia han catalogado a tu obra de “esotérica” (no tienen siquiera la menor idea de lo que esto último realmente significa, si catalogan así tu obra es para hacerla sinónimo de fantasiosas imaginaciones). No eres el primero ni tampoco el último que es sometido a esta “conspiración del silencio”: esta gente tiene temor que su ilusorio mundo hecho de violentas fantasías modernistas llegue a su fin. A propósito de lo que brevemente comento te agradeceré nos hables un poco más sobre esto así como de algunas de las conclusiones a la que has llegado en tu obra.

Wayra Katari:
Los pseudo-académicos de la autodenominada -de una manera ridícula y pomposa- “comunidad científica” se enjuagan la boca con el término “esotérico” cuando no entienden algo nuevo y ajeno a lo que les enseñaron a repetir en la universidad, al igual que la zorra de la fábula no alcanzan las uvas ¡Personalmente nunca me ha interesado su opinión basada en una infantil posición dogmática, porque al final el único árbitro válido de la aceptación y la bondad de un trabajo es la opinión pública en general. Pero, lo que ellos en su pobreza mental ignoran es que cuando me tildan de “esotérico”, me están alabando realmente.
ESOTERISMO, entendido como oculto o secreto por los diccionarios escolares que usan los académicos peruanos... y los otros también, y a quienes les hace falta leer los conceptos en el Diccionario Filosófico de José Ferrater Mora[19] y también los conceptos del antropólogo George Boas, entonces sabrían que: «...ninguna razón es suficiente para mantener el sentido de -esotérico- como -secreto- y que la distinción entre -esotérico- y -exotérico- debe entenderse únicamente como la existencia de dos maneras de manifestación filosófica : la del lenguaje popular, accesible al público, y la del lenguaje filosófico técnico, mejor fundamentado que el anterior, pero no más secreto. El vocablo —esoterismo— significa no solamente una cierta clase o forma de saber, sino una cierta actitud frente al propio saber, pues supone la distinción entre un saber vulgar, popular, superficial y poco adentrado en la verdadera naturaleza de lo real y un saber auténtico, único, que se reserva para el elegido, el sabio y el profeta...»
Entenderás, pues, porque su opinión no me interesa, pero, lo que si me preocupa es que su actitud malsana frente a nuestra Cultura Amerindia la refleja a nuestros investigadores y hacen que muchos de sus trabajos se ignore, se tergiversen, se escondan o se pierdan. No soy el único caso y no podrán borrar el camino ya trazado por Génesis de la Cultura Andina, Inventario de un Desierto, Metodología para un Catastro Arqueológico, AYNI, Semiótica de los Espacios Sagrados, más de cuarenta artículos y ponencias en congresos y la ejecución de los catastros arqueológicos de siete valles.
Pero, se ignora que existen trabajos, igualmente importantes como los antedichos o quizás más. Tal es el caso entre muchos, otros de Maria Scholten, descubridora de la Ruta de Wiraqocha, con ocho libros magistrales sobre Geografía, Geodesia y geometría preincaicas; de Iván Guzmán de Rojas, descubridor del Atamiri, el Esperanto aymara; de Eduardo Grillo Fernández, maestro fundamentador del Pensamiento Andino[20]; de Willian Burns, descubridor de la Escritura de los Tocapus y de la decodificación de los Quipus; de Fernando Llosa, investigador de las relaciones culturales con el Asia; de Jorge Emilio Molina, autor de la Tetraléctica de los Números Perfectos; de Mario Osorio, autor de Chaupin, obra maestra de Cosmovisión andina...
Estos ejemplos solamente están referidos al ámbito de las neo-colonias de Perú y Bolivia, pero hay igual producción en Ecuador, Argentina, México, Brasil y en todo Amerindia y todos ellos, por igual, están sometidos a lo que bien llamas: “la conspiración del silencio”, que en el fondo no es más que el dogma implantado por los pontífices académicos y religiosos a sus discentes y alumnos, quienes por la amenaza de ser reprobados en los exámenes son obligados a aceptar que “los chanchos vuelan” y a pasar la misma ignominia de Galileo para salvar la vida.
Le llaman “esoterismo” a todo conocimiento nuestro que no entienden, porque no tienen acceso al mismo, y aunque ignoren la semántica del idioma impuesto que hablan... sin embargo están en lo correcto¡ ¿Qué culpa tienen los pobres arqueógrafos y antropógrafos si en las universidades no les enseñaron siquiera los rudimentos de Astronomía, Geometría, Geodesia, Anatomía, Semiótica y Simbología...? Pensándolo bien... SI, tienen culpa, porque podrían haber estudiado e investigado por su cuenta, como hice yo y como hicieron tantos otros. De ese esfuerzo surgieron todos los estudios y obras antes detalladas y muchas otras no especificadas y sus conclusiones son tan espectaculares que parecerían ciencia-ficción si no fueran respaldadas por serios análisis y rigurosas pruebas científicas. Entre ellas tenemos: Aplicación de disciplinas de la Geodesia hace miles de años; Conocimientos astronómicos precisos que la hicieron posible; Solución de la Cuadratura de la Circunferencia; Aplicación del Aymara como lengua-puente para efectuar complejas operaciones matemáticas y lingüísticas hace miles de años; Desarrollo de un Sistema Geométrico-Matemático perfecto de base 40; Conocimiento de la Geometría Sintética y de la Geometría Fractal; Conocimiento y manejo de la Genética y la Ecología; etc.

Intisunqu Waman:
Leyendo, AYNI, Semiótica Andina de los Espacios Sagrados, surgen de manera espontánea muchas preguntas: ¿Existe realmente una semiótica andina de los espacios sagrados? ¿Los antiguos sabios del mundo andino (Misayuc, Amautas, Paqus, Irpiris y Oquetlupuc) conocieron los principios que rigen a la geometría sintética y/o fractal o más bien podría tratarse de meras coincidencias? ¿Podría demostrarse que los sabios andinos tuvieron un conocimiento profundo sobre sí mismos así como de la realidad?

Wayra Katari:
Los trabajos de investigación acerca de la sabiduría de la Cultura Andina que hemos hecho, no solo yo sino muchos investigadores, mencionados en la respuesta anterior, son trabajos rigurosamente científicos acerca de Astronomía, Matemáticas, Geodesia, Semiótica, Lingüística, Ecología, etc., y en estos temas no caben coincidencias ni palabrerías como es el caso de las Ciencias Sociales, donde se refugia la “Comunidad Científica”. Quienes deben contestar esta pregunta son todas las personas que, al igual que tú, han leído y analizado estos trabajos. Ustedes son el Jurado.
Lo que me intriga y me da curiosidad es cómo millones de personas, simplemente porque su mamá les dijo, creen en todos los absurdos de la Biblia, nunca comprobados, y no caen en cuenta que la inteligencia judía diseñó este su Proyecto Nacional para dominar al mundo.
Sin embargo, cuando nosotros los Amerindios, probamos primeramente toda la Ciencia y profundidad de nuestra Sabiduría y después la postulamos como una forma de recuperación de nuestra Identidad, sin pretender imponer a nadie estas realidades y conocimientos; entonces, la “comunidad científica” se rasga las vestiduras y grita: ¡Esotéricos¡
El concepto de “Espacio” en nuestras culturas amerindias es totalmente diferente al occidental. Está relacionado con el profundo concepto del PACHA que es simultáneamente Tiempo y Espacio en una sola unidad. No me pidas que te lo explique porque estoy tratando de avanzar una extensa Qellqa acerca de este extenso tema. Pero, es fácil inferir sin necesidad de los intríngulis mentales de los academicistas que “todo” es “espacio”: el Pensamiento, la Sociedad, los ámbitos geográficos, los niveles económicos, las Formas de Vida, etc., todos son espacios y todos son sagrados y todos pueden ser expresados semióticamente, que tal es el caso de la Ley de la Reciprocidad, de la cual trata el libro AYNI, Semiótica Andina de los Espacios Sagrados.
El mejor “teólogo” que he leído es nuestro poeta andino César Vallejo, cuando sintetiza el concepto en los versos de Los Dados Eternos:
Dios mío, si tu hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
Y el hombre sí te sufre: ¸el Dios es él
¡

Los occidentales primero se inventaron un Dios a su imagen y semejanza y luego, por el camino de esta distorsión pretendieron llegar al mismo hombre que lo había inventado. De esta manera surgió “el pueblo elegido de Dios” con derecho a exterminar a todos los demás humanos. Los Amerindios primero llegamos al Hombre, al interior del Uqcu Pacha humano, que es nuestro microcosmos interno, similar al Macrocosmos. Por triangulación, análisis y comparación simultánea de los Tres Pachas encontramos el Cápac Ñam, el Camino de la Sabiduría.
Esto contesta tu interrogación acerca de si tuvimos un conocimiento profundo de nosotros mismos y de la Realidad: ¡Por supuesto que SI ¡ Si conocemos el Cosmos, también nos conocemos a nosotros mismos

Intisunqu Waman:
La humanidad en su conjunto se encuentra sujeta a leyes cíclicas inmutables. Todas las civilizaciones normales o mejor dicho tradicionales, sean estas de Oriente o de Occidente, Boreales o Australes se han desarrollado sobre principios de orden cósmico (modelos celestes), esto es innegable. La única civilización en la historia humana que nos es conocida, la misma que no se basa en principios de orden trascendente expresado en las leyes cósmicas sino más bien en lo que piensan y sienten ciertos individuos: en sus ideas y en su religiosidad (que hay que diferenciarla seriamente de lo que es religión), es la civilización occidental moderna; cuya expresión más destacada en la actualidad es su variante anglo-americana (otras variantes fueron: portuguesa, española, francesa, anglo-británica), ésta para desgracia de muchos pueblos no occidentales y de nuestro planeta ha adquirido una peligrosísima “universalidad”: esto es producto de la marcha cíclica descendente que vive la humanidad, no se trata de ningún evolucionismo histórico-cultural como muchos suponen. Según la enseñanza cosmológica de las diversas tradiciones, la humanidad atraviesa la parte final de un ciclo cósmico y se encuentra en un momento de tránsito hacia un nuevo ciclo cósmico. ¿Qué dice la enseñanza cosmológica andina sobre la actual situación que vive la humanidad? Explícanos un poco lo referido al Pachakuti.
Wayra Katari:
En tu pregunta están tejidos varios conceptos que tienen como tema central al COSMOS, a todos ellos el pensamiento occidental los ha sintetizado arbitrariamente en un solo término de Cosmología, sin tomar en cuenta las raíces filológicas y semánticas de las mismas lenguas indoeuropeas. Me refiero a los diversos conceptos confundidos en ese término, como son los de Cosmovisión, Cosmogonía o Cosmogénesis y Cosmografía.
La Cosmología, occidentalmente, es definida por Ferrater Mora como toda doctrina en general acerca del mundo en su totalidad. Es considerada como una disciplina científica íntimamente ligada con la astronomía, la física teórica y la matemática, pero distinta en principio de ellas y también se le relaciona con la llamada “Prueba Cosmológica” para con la cosmología probar la existencia de Dios y... aquí viene el vacío semántico o el olvido de los radicales.
En un dialecto tan pobre como el castellano, en cualquiera de sus variantes y formas ancestrales y contemporáneas, la cantidad de sinónimos y acepciones permite escoger los significados a voluntad y solamente el análisis de las raíces le da seriedad a las reglas de juego idiomáticas.
La Cosmo-logía podría superficialmente entenderse como el estudio del Cosmos, pero, cuando entramos a la “Prueba Cosmológica”, entonces aparece el sufijo “LOGOS”, el “VERBO”, el verdadero significado oculto de la palabra Cosmología que es el concepto matriz del pensamiento occidental judeo-cristiano y, como nos enseñara el Hamawtta Eduardo Grillo Fernández, real y esotéricamente significaría: « Entender el Cosmos a través del concepto del Logos »[21] Pero,... ¿qué es el Logos? Es la Palabra, el Verbo, el Dogma, el Dios trascendente que existe fuera de todo lo que existe, es decir: NO EXISTE[22]¡
Quiero dejar en claro que me veo precisado a usar los conceptos, el lenguaje y los tecnolectos de los invasores, ajenos a nuestra ideología amerindia, porque me estoy dirigiendo a ellos en un intento de hacerlos tomar conciencia de lo absurdo de sus dogmas.
La civilización occidental moderna está originada en el discurso del evangelista Juan en su versión del Evangelio, en La Vulgata, escribe: « In principium erat Verbum, et Verbum erat aput Deus, et Deus erat Verbum...», que traducido equivale « En el principio estaba el Verbo (la Palabra), y el Verbo estaba al lado de Dios, y Dios era la Palabra...»
El Verbo es el Dios trascendente, el que no está en ninguna parte y por tanto: ¡tampoco está en el Cosmos¡ El Verbo es la Palabra y la Palabra es el Dogma y por lo tanto esta gente extraña fanatizada entiende al Cosmos de acuerdo a los bíblicos dogmas individualistas inventados por sus pontífices. Su Cosmo-logía anticientífica los llevó a asesinar al médico Miguel Servet y al cosmógrafo Giordano Bruno por el delito de contrariar a la Biblia afirmando que la Tierra giraba alrededor del Sol.

Waman Intisunqu:
Permíteme una última interrupción... Mira, son varias las observaciones tanto de forma como de fondo que debo necesariamente hacerte, si dejo pasar sin hacértelas no solamente sería una aberrante hipocresía sino una complicidad que solo favorecería a los occidentales modernos; además, estamos, como dicen nuestros Abuelos, “criándonos”:
a) estoy convencido que es una equivocación afirmar que la civilización occidental moderna se ha originado del discurso de St. Juan el Evangelista, más bien esto si es cierto en más de un sentido para la civilización occidental medieval, que fue una civilización tradicional. La civilización occidental moderna tiene precursores en las civilizaciones que la precedieron, así por ejemplo, en la civilización greco-romana tenemos a Demócrito, Aristóteles, Claudio Ptolomeo, Cicerón, etc., en la civilización occidental medieval a Guillermo de Occam, Felipe el Hermoso, Francisco Petrarca, etc. Es necesario recalcar que la civilización occidental moderna, de toda la historia humana que no es conocida es la única que no se sostiene en principios trascendentes ni en patrones cósmicos[23] sino más bien en las concepciones de ciertas individualidades paradigmáticas (Galileo Galilei, René Descartes, Nicolás Copérnico, Thomas Hobbes, John Locke, Jean-Jacques Rousseau, Emmanuel Kant, Georg W. Hegel, Charles Darwin, Carl Marx, etc.)[24];
b) me parece extraña tu afirmación sobre la existencia o no de Dios: en primer lugar, creo que tienes un concepto muy fijo del Principio supremo como si este fuera un Dios personal, lo que es una invención humana, quizás necesaria para cierto tipo de personas. En tu libro Génesis de la Cultura Andina mencionas a un Ordenador Cósmico en el sentido de Principio Supremo, que es representado por el Hamawtta Juan Santa Cruz Pachacuti Salqamaygua en 1613 mediante un óvalo cerrado, el mismo que contiene en su interior a los tres Pachas; también tenemos la explícita mención al Principio Supremo hecha por el Hamawtta Waman Puma (Huaman Poma) en su famosa crónica de fines del siglo XVI, quien lo evoca en forma de código con la palabra CON (KUN)[25].
c) me disculpas pero me parece que frente a la ciencia moderna tienes una actitud un poco diríamos “apologética”, creo que quieres defender la tradición andina contra ataques que provienen de la ciencia moderna discutiendo los argumentos de ésta sobre su propio terreno, esto te obliga, por un lado, a hacer todo tipo de concesiones al punto de vista moderno, y de otro lado, esto implica un cierto desconocimiento del carácter trascendente de la Sabiduría que vehiculan los pueblos amerindios en general y andinos en particular. He observado que esta “actitud apologética” es bastante habitual entre quienes se dejan disuadir por las objeciones científicas, que son formuladas de manera expresa por el espíritu occidental moderno, que niega toda realidad a lo tradicional, es decir formal y esencialmente éste está en contra de las milenarias tradiciones. En realidad, si somos amerindios que defendemos nuestras milenarias tradiciones no debemos darle mucha importancia a las objeciones ni a los elogios de la ciencia, arte o filosofía modernas ya que, si hablamos solo de la ciencia moderna, en la que se “inspiran” las diversas comunidades científicas, está sujeta a cambios continuos, lo que debería bastar para probar la poca solidez de esta rama del saber moderno.

Wayra Katari: (prosigue)
COSMOLOGÍA : es entender al Cosmos a través del Logos, del Dogma.
COSMOGONÍA : es la forma como cada cultura entiende el o su origen.
COSMOGRAFÍA: es la descripción del Universo mediante la astronomía
COSMO-VISIÓN: es el entendimiento real del Cosmos por la observación.

Esta última forma correcta de acceder al conocimiento del Cosmos es la que siempre tuvieron las que llamas “civilizaciones tradicionales”[26]. Creo que deberían mejor denominarse: “Culturas de los Hombres Humanos”, para diferenciarla de la Cosmo-logía de los “humanoides dogmáticos”. Cada uno de nosotros observa el Cosmos y la Naturaleza y luego todos juntos dialogamos y por consenso llegamos a comprender la Realidad.
Los “humanoides”, es decir los occidentales modernos tienen un solo “dios” que es el oro y un solo proyecto: lograr el Poder Total para imponer sus dogmas a toda la humanidad.
Al igual que los traficantes de “indioína” que van resucitando su misma ONG con nombres diferentes, también los “humanoides” comenzaron y pasaron por todos los “ismos”, que ya conocemos, han llegado hasta el presente, vía la “democracia”, hasta imponer el “colonialismo globalista”: apoyados con sus medios de comunicación, con soberbia proponen su “universalidad” como si fuera el mejor sistema de vida, cuando solamente es el resultado del hambre y el terror impuesto a las pueblos no-occidentales, generalmente empobrecidas y los más envilecidos del Planeta, a quienes permutan sus tierras, sus culturas y su trabajo, por lo general robados, a cambio de un “cielo” ... esto es la gran estafa¡
El Cosmos es como un gran corazón que con sus diástoles y sístoles va recreando permanentemente los millones de Universos que existen y dejan de existir y vuelven a existir en el seno Atractor de los Mega Agujeros Negros. Esto obviamente crea una serie de Ciclos Cósmicos. El ser humano amerindio, que aprendió a vivir los ritmos del Cosmos, respeta y siente el principio y el fin de cada uno de estos ciclos.
Podría quizás conjeturar o narrar algo más acerca de lo que los Ancianos o los hombres de sabiduría enseñan, pero no tiene sentido hacer el papel de pitoniso en el mundo nuestro donde no existen los dogmas sino tan solo fórmulas matemáticas para entender el funcionamiento de los Ciclos. Por eso nuestros Hamawttas y Mallcus así como los Tlimantini (Sabios Aztecas) prefirieron mejor dejarse exterminar por los monstruos alienígenas que nos habían invadido: Porque empezaba un nuevo Ciclo en el cual ya no era permitido pelear o guerrear. ¡Eso explica las matanzas de Tlatelolco y Cajamarca¡

Intisunqu Waman:
Hemos conversado solo algunos temas, mucho de lo dicho queda pendiente para una mayor profundización, afortunadamente nosotros y nuestros lectores continuaremos conociendo el mundo andino gracias a los artículos que nos hagas llegar. Por favor, un mensaje de despedida para los colaboradores y lectores de la revista trimestral Abya Yala. Yusulpaiki wawqicha (Gracias hermanito).

Wayra Katari:
Para terminar me pides un mensaje de despedida...pero, si yo no me voy ¡Los indios nunca nos vamos, no morimos, siempre estamos presentes!. En cambio, sí quiero dar un mensaje de bienvenida a todos los que leyendo estos mensajes han decidido dejar de ser “humanoides” y entran a formar parte ahora de la gran comunidad de los “Hombres Humanos”...

(Artículo publicado en la revista trimestral Abya Yala, Año 2, Numero 3, Solsticio de Invierno Boreal del 2004, Montreal-Canadá, pp. 21-66).
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NOTAS
[1] Cabe señalar que los aborígenes del mundo amerindio, desde la llegada del invasor y colonizador europeo moderno (español, portugués, francés y anglosajón), fueron obligados por éstos a utilizar para identificarse, nombres y apellidos de origen europeo (los que se basan digámoslo de paso en el sistema imperial romano). Estos nombres y apellidos europeos nada tienen que ver con los nombres amerindios, que son generalmente de origen clánico, genealógico o iniciático. Ante tal situación, los eurodescendientes y occidentalizados, como rabiosos defensores del orden establecido, se escandalizan cuando portamos con orgullo nuestros auténticos nombres amerindios o inclusive hacen correr el rumor de que quienes hacemos esto somos una suerte de mitómanos en busca de notoriedad. En realidad se trata simplemente de identificarnos por lo que realmente somos, no por lo que los alógenos europeos quieren que seamos; asi por ejemplo: Túpac Amaru, quien fuera descuartizado a fines del siglo XVIII por las autoridades coloniales españolas, tenía por nombre español oficial: José Gabriel Condorcanqui Noguera. Por nuestra parte, nosotros estamos constreñidos a portar oficialmente nombres españoles que no nos identifican, pese a los procesos judiciales que hemos llevado a cabo para cambiar esta desgraciada situación y asi portar legalmente nuestros nombres clánicos y genealógicos amerindios: hemos encontrado que el orden legal occidental moderno imperante no permite de que esto sea posible. Frente a esta situación, hacemos uso de nuestros nombres amerindios: entonces, no es de nada extrañar que nuestro hermano Wayra Katari tenga como nombre oficial: Carlos Milla Villena, o quien escribe esto, Intisunqu Waman, tenga el nombre europeo de Javier Solis Salcedo. Aclaramos esto debido a las malévolas infamias con las que nos combaten los europeos, eurodescendientes y occidentalizados (incluso hay entre estos quienes se pretenden revolucionarios o tradicionales), cuando utilizamos nuestros auténticos nombres amerindios.
[2] En el mundo andino-amazónico aquellos que cumplen las funciones de depósito del saber tradicional (que es una función sacerdotal) y la de guía y lideres (función guerrera) son llamados, de un lado: Misayuq, Amauta, Paqu, y Oquetlupuc, y de otro lado: Irpiri y Qullana. Estas funciones no son asumidas de manera arbitraria ni mucho mneos a través de un “consenso democrático”, sino mas bien se basa en ciertas peculiaridades ontológicas (sean verticales, es decir de carácter espiritual) y/o horizontales (sobre todo clánicas) que traen consigo los individuos, hombres y mujeres, desde su nacimiento hasta su muerte física. Pese a esto, actualmente los estados-modernos (Perú, Ecuador y Bolivia), otorgan reconocimientos oficiales a historiadores, filósofos, científicos y artistas nacionales (quienes están comprometidos no solo hasta el tuétano con el pensamiento occidental moderno sino por regla general se encuentran en las antípodas del pensamiento y el modo de vida tradicional andina), calificándolos de “amautas” o otorgandoles ciertos reconocimientos oficiales de funciones tradicionales andinas. Esto no es más que una vulgar parodia, a la cual denunciamos: nadie puede dar lo que no tiene!!!
[3] Wayra Katari como infatigable investigador del mundo andino ha explorado casi todo el territorio del Tawantinsuyu, ejecutando catastros y prospecciones arqueológicas: ha encontrado evidencias que le han permitido sustentar hipótesis y tesis inéditas y originales (tiene en su haber más de una treintena de estudios e investigaciones académicas publicadas en libros y revistas especializadas).
[4] Se trata de una estrategia amerindia para lograr una conversación fructífera, la cual es llamada tupanakuy, que en Runasimi (Qechwa), como verbo tiene los siguientes significados: “converger” y “conceder”. No se trata de alarde de erudición profana a la manera de las discusiones universitarias, sino más bien de una manera de profundizar la percepción de la realidad. Hay que tener en cuenta que en el mundo tradicional amerindio, ser significa conocer y conocer significa ser: es decir, “conocer” no es vomitar cerebralmente información y documentación, conocer es más bien poseer efectivamente un particular estado del ser y expresarlo lo mejor que se pueda para beneficio de la comunidad.
[5] Quede claro que para nosotros son alienígenas los que han venido como invasores, colonos o inmigrantes de otros continentes, éstos pese a vivir durante varias generaciones en el continente Abya Yala (las Américas) se enorgullecen no sólo al identificarse racialmente como europeos sino que además vehiculan el espíritu occidental moderno. Precisamos también que existen eurodescendientes y afrodescendientes que se desolidarizándose de la mentalidad europea moderna asumen una vida tradicional (sea amerindia u otra): a éstos los consideramos como siendo nuestros queridos hermanos. Al contrario de esta situación, existen muchos amerindios que avergonzándose de sus raíces identitarias tradicionales se ponen al servicio del Occidente moderno: para nosotros estos “occidentalizados” (a quienes llamamos "rabanitos": es decir rojos por fuera blancos por dentro) son unos alienígenas a los cuales también combatimos.
[6] Wayra Katari cree que se trata de una exclusividad amerindia, lo cual no es cierto, puesto que, como dice René Guénon, « en los mapas y en los planos chinos, el Sur estaba colocado arriba y el Norte abajo…, por lo demás, este uso no es tan excepcional como se podría creer, ya que existía también en los antiguos romanos y subsistió durante una parte de la edad media occidental » (La Grande Triade, Paris Gallimard, coll. « Tradition », 2000 [1947], cap. VII, p. 66, nota 2). Es más, el mismo autor refiere que Plutarco cuenta en su libro Isis y Osiris, que « los egipcios consideran el Oriente como el rostro del mundo, el Norte como estando a la derecha y el Mediodía a la izquierda » (ibid., p. 70, nota 2).
[7] Desafortunadamente Wayra Katari no ha llegado a comprender que el “helenismo” es en realidad uno de los mitos fundadores del pensamiento occidental moderno. Según la historia oficial, el “helenismo” es una manifestación del “milagro griego”, el cual comienza a manifestarse en el mundo helénico a partir del siglo VI antes de la era cristiana; en realidad, se trata de la decadencia intelectual de la tradición helénica, en donde el “logos” (entendido en el sentido de racionalidad) empieza a desplazar al “mitos” (que comienza a entenderse como un producto de la imaginación). « [El llamado “milagro griego”] es la individualización de las concepciones, la sustitución de lo racional a lo intelectual puro, del punto de vista científico y filosófico al punto de vista metafísico » (René Guénon, Introduction générale à l’étude des doctrines hindoues, Paris, Guy Tredaniel Éditeur, 1997 [1924], cap. III).
[8] Al respecto Malcolm Muggeridge menciona que sobre el famoso “hombre de Piltdown” se redactaron en EEUU, Canada y Europa no menos de 500 tesis de doctorado (The End of Christendom, Grand Rapids, Eerdmans, 1980, p. 59); sobre el particular véase también, Harun Yahya, The Evolution deceipt, Toronto, Al-Attique Publishers Inc., 2001, cap. III.
[9] En relación a la falsedad de este “Sinanthropos” véase Titus Burckhardt, Miror de l’Intellect, Lausanne, L’Age de l’Homme, 1992, pp. 19-23.
[10] Peter Hassler, tesis de doctorado: Menschenopfer bel den Azteken? - Eine quellen und ideologiekritische Studie [Sacrificios humanos entre los Aztecas? - Un estudio de las fuentes y de la ideología], Universidad de Zürich, 1992. (Ver resumen de esta tesis publicada bajo el nombre de Los sacrificios Humanos entre Mexicas y otros Pueblos Indios: ¿Mito o Realidad?, Montreal, CRETA, Colección « Pachakuti », 2004, 192p.)
[11]Sobre las ciencias tradicionales y sus residuos, de los cuales han surgido algunas de las ciencias modernas, véase René Guénon, La crise du monde moderne, Paris, Gallimard, coll. « Folios Essais », 1994 [1946], cap. « Science sacrée et science profane ».
[12] Véase, René Guénon, Mélanges, Paris, Gallimard, collection « Tradition », 1990, p. 225.
[13] Véase, Proyecto Andino de Tecnologías Campesinas (ed.), ¿Desarrollo o Descolonización en los Andes?, Lima, PRATEC, 1993, pp. 23-33; y, Eduardo Grillo Fernández, Caminos Andinos de Siempre, Lima, PRATEC, 1996, pp. 16-21. Sobre el pretendido animismo, Ibn ‘Arabî (1165-1240) explica de que: « No es posible que el universo se divida en cosas vivientes y en cosas que no lo son. Para nosotros, el universo es viviente en su totalidad » (Al-Futûhât al-Makkiyyah, III, p. 324). En otro de sus libros Ibn ‘Arabi cita un hadîth del Profeta Muhammad, relativo al monte Uhud: « Este monte nos ama y nosotros lo amamos » (este hadîth es citado también por Bukhârî, I’itisâm, 16).
[14] Véase, Intisunqu Waman, « Qué debemos entender por Occidente y por Occidentales », Abya Yala, Montreal, Año 1, Número 2 (Equinoccio de Otoño 2003), pp. 13-32. A propósito de la convergencia de ciertos hechos históricos del siglo XIV que permitieron la emergencia del Renacimiento, el nacimiento y la expansion de la civilización occidental moderna véase : Jacques Le Goff (La civilisation de l’Occident médiéval, Paris, Éditions Arthaud, 1984, pp. 345-352); Hébert Pirenne, G. Cohen y H. Focillon (La civilisation occidentale du Moyen Âge du IXe siècle au milieu du XVe siècle, Paris, PUF, coll. « L’Histoire générale », 1991, pp. 210-229); y Alain de Libera (Penser au Moyen-Age, Paris, Éditions Seuil, 1997, pp. 110-134).
[15] Ferrán Iniesta sostiene de que en el área norte y sur del neolítico surgieron dos diferentes conceptos del mundo y por consiguiente dos actitudes diferentes frente al mismo, según él, « las culturas septentrionales, euroasiáticas, de base fundamentalmente nómada..., parecen haber adquirido sus rasgos fundamentales en ruptura psicológica con un entorno -natural y humano- particularmente duro... los pueblos septentrionales, y particularmente los de lengua indo-europea, conceptualizan la naturaleza como el lugar de hostilidad. La relación entre humanos y entorno será una relación, sobre todo de desconfianza, y en último término, en la fuerza. [Para el ser humano del Neolítico septentrional el mundo es] peligroso y amenazador...Mientras que el área cultural del Neolítico sur [pueblos negro-africanos, amerindios, polinesios, etc.] elabora un concepto de sociedad humana como partícula del todo natural, las culturas del norte [pueblos indo-europeos] afirman...el antagonismo sociedad-naturaleza...» («Pensamiento y Poder en el Occidente antiguo y medieval », por Arcadio Rojo, Ferrán Iniesta y Lluís Botinas, De Marx a Platón. Retorno, a la Tradición Occidental, Barcelona, 1999, pp. 165-166).
[16] Como la “cocaína” la palabra “indioína” alude a un tipo de droga no-convencional de efectos espirituales y socio-culturales más devastadores y perversos que la primera. El “trafico de “indioína” consiste en la utilización de los símbolos, mitos, ritos y practicas espirituales amerindias asi como de las reivindicaciones históricas por parte de amerindios occidentalizado; es de señalar que este “trafico” cuenta con el apoyo y sostén de los occidentales modernos.
[17] Al descubrir quién era verdaderamente el individuo aludido por Wayra Katari hace un año nos vimos obligados a sacarlo de la lista de colaboradores de nuestra revista y cortar todo vínculo. Es más, en el plano intelectual hicimos las precisiones y deslindes del caso, a fin de mostrar el carácter pro-occidental y modernista de las ideas que esgrime dicho individuo. Al respecto, ver « Algunas necesarias precisiones sobre una pretendida “Sabiduría Indígena” », Abya Yala, Montreal, Año 1 Número 3 - Solsticio de Invierno 2003, pp. 45-57.
[18] Una lengua es sagrada porque sirve de soporte o receptáculo lingüístico a una particular irrupción de lo sagrado en la vida humana; la fijación de esta irrupción fue, como es conocido, inicialmente oral enseguida se fijó en una escritura (al principio pictográfico luego ideográfico y finalmente fonético). Entre estas lenguas sagradas tenemos al: sánscrito, hebreo, árabe, náhuatl, quechua, etc. Conviene también señalar que la fijación de los metarrelatos tradicionales en una escritura implica una cierta decadencia y por consiguiente un debilitamiento intelectual, de ahí la necesidad de “fijar el pensamiento”, es por esto que los pueblos intelectualmente menos decadentes persisten en mantener esta irrupción de lo sagrado de manera oral (que es tan importante para la conservación y transmisión de los metarrelatos amerindios, negro-africanos, polinesios, etc.).
[19] Barcelona, Ariel, 2001, Tomo II, p. 1079 (citado por Wayra Katari).
[20] Esto de que el amauta Eduardo Grillo Fernández es el “maestro fundador del pensamiento andino” es una amorosa ocurrencia de Wayra Katari, sentimiento fraternal muy respetable sin duda pero que nosotros no lo compartimos por cuestión de principios.
[21] Eduardo Grillo Fernández, « La Cosmovisión Andina de Siempre y la Cosmología Occidental Moderna » in PRATEC (ed.), ¿Desarrollo o Descolonización en los Andes?, op.cit., p. 48.
[22] Wayra Katari menciona ligeramente el asunto relacionado con la inmanencia y trascendencia del Principio Supremo, esto no es tan simple como parece a simple vista, en el ítem b de esta misma pregunta tocamos el tema sin profundizar. Quizás en otro artículo Wayra Katari nos brinde amplias disquisiciones sobre el particular. En lo que concierne a la existencia o no de “Dios”, en verdad este es un falso problema, ya que “Dios” o mejor dicho el Principio Supremo no pertenece a la categoría de la existencia (del latín exi-stere, que significa “estar fuera de”) por lo tanto no puede existir, pues solo existe lo que es contingente y transitorio, el Principio Supremo no es contingente ni se encuentra sujeto al devenir. Nos parece que la opinión de Wayra Katari sobre “Dios” refleja la actitud de muchos pensadores amerindios, sobre todo occidentalizados, quienes rechazan la ideología religiosa cristiana: al negar con justa razón la concepción anti-metafísica de un Dios personal que siempre favorece al “hombre blanco”, desgraciadamente éstos llegan también a negar al Principio Supremo. Es de notar que el Principio supremo es llamado Wakan Tanka (Gran Misterio) en la tradición Lakota (Sioux), Brahma Nirguna en la tradición Hindú; Ame-no-Minakanushi-no-Kami en la tradición Shinto del Japón, Tao por la tradición China, etc. !Hay que arrojar el agua sucia de la bañera mas no al bebé que se encuentra dentro de ella!
[23] Como dice el sabio hindú Ananda K. Coomaraswamy: « En realidad toda la arquitectura tradicional sigue un patrón cósmico. Los que piensan en su casa únicamente como “una máquina donde vivir” deberían juzgar su punto de vista en comparación con el del hombre neolítico, que también vivía en una casa pero una casa que incorporaba una cosmología.» (en su artículo « La Filosofía del arte Cristiana Oriental o Verdadera », Caminos, Guanajuato, Tercera Época, Año II, Septiembre 2004, p. 20).
[24] El libro de Jean-Marc Piotte, Les Neufs clés de la modernité, Montréal, Éditions Québec Amérique, 2001, es un buen ejemplo de estudio, contestable en su enfoque pero riguroso, sobre la genealogía de la modernidad así como la génesis de la civilización occidental moderna.
[25] Véase, Felipe Huamán Poma de Ayala, La Nueva Crónica y Buen Gobierno, Lima, Ministerio de Educación Pública, 1956, p. 508.
[26] El término cultura a parte de su conocida etimológica latina de “cultivar”, hecho que refleja uno de las dos primeras formas de humanidades (simbolizadas por ejemplo en la Biblia por Caín, la sedentaria y Abel, la nómada) no la empleamos porque no nos parece apropiadas para designar a las diversas expresiones de un pueblo o conjunto de pueblos. Históricamente la palabra “cultura” fue empleada sobre todo por los arqueólogos y antropólogos alemanes del siglo XIX y principios del siglo XX como sinónimo de civilización, es así como encontramos ésto en los manuales escolares cuando mencionan a los civilizaciones precolombinos (las llaman “cultura” Chavín, “cultura” Mochica, etc.). La cierto es que la cultura de un pueblo es solo uno de los elementos que tiene toda civilización; conviene precisar que una civilización, sobre todo las tradicionales, se desarrollan a partir de un centro sagrado, donde generalmente se construye un templo, una pirámide o un conjunto de estos, hecho que en el mundo antiguo occidental constituyeron lo que llamaron la civi, la ciudad. Sin embargo, esta realidad no es solamente propia del mundo occidental antiguo sino también de los mundos no occidentales, sean de Oriente o de Occidente. La expresión “civilizaciones tradicionales”, en primer lugar, no nos pertenece, además esta nos parece mucho más precisa que cualquier otro término. Así por ejemplo, cuando hablamos de la civilización occidental moderna en ella se encuentran todo un conjunto de variantes culturales de la misma (cultura europea, cultura americana, cultura rusa, cultura latinoamericana, cultura australiana, etc.); esto mismo ocurre en las civilizaciones tradicionales, por ejemplo en la civilización musulmana tenemos las variante culturales árabe, iraní, indo-mogola, bereber, china, etc. En la civilización del Tawantinsuyu, que no se debe confundir con la tradición andino-amazonica, también existieron variantes culturales de la misma: chavín, tiawanacu, mochica, tallan, nazca, vicus, etc.

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